viernes, enero 14, 2011

III Concurso de Valladolid internacional

Bueno, pues me propuse participar en el III Concurso de Valladolid internacional, no gané,
pero se ha despertado en mí cierto interés por este mundo...
Os pongo el acceso a todos los textos..

http://www.valladolidinternacional.es/pdf/TODOS_web.pdf
Y aqui va el mio..

Título: El abuelo
Autor: Fernando Martínez Palacios
Subiendo la cuesta, como cada día, con su paso cansino pero decidido, el
abuelo apoyado en su bastón que ya le acompañaba como su más fiel amigo
desde que poco a poco se fue dando cuenta de que ya frecuentaba demasiado
el camino al camposanto.
Llegaba a la plaza, siempre a la hora en la que el sol ya había calentado el
banco de piedra, donde junto a él , para su gozo, se arremolinaban una notable
cuantía de chiquillos los cuales disfrutaban de sus historias, sin saber que esas
historias les iban calando poco a poco, goteando y horadando su corazón y su
ser..
El abuelo pensaba que una vez que el desapareciera se irían con el aquellas
enseñanzas, donde de manera soslaya iba labrando los surcos de los cerebros
de los niños con igual, colaboración, ayuda, generosidad y amor, mucho amor.
Toda una vida de duro trabajo, y no tenía nada, solamente paz, una paz que
contagiaba.
Aquella tarde, la fuente de la plaza acogía en torno a sí a los chavales del
pueblo, más nerviosos de lo habitual, quizás porque el banco ya estaba frío.
Al día siguiente, al son de las campanas, los niños del pueblo escoltaron al
abuelo en su último paseo al lugar eterno, lloraban, como si hubiera sido el
abuelo de cada uno, sin comprender del todo porqué al banco de la plaza ya no
volvería su abuelo.
Al cabo de los años quiso el destino caprichoso reunir en torno a aquella
banco a aquellos en otra hora chiquillos, y entre risas y recuerdos surgió el abuelo.
Las semillas que sembró en sus corazones, germinaron, pues brotó en la
conversación la idea de ayudar a las personas desfavorecidas.
De vuelta a la ciudad, a la que Pablo y Ana habían emigrado fueron rumiaron
la idea, y hoy, junto con algunos más de los “nietos” del abuelo, formaron un
banco, especial, pues tenían claro que la mejor de ayudar a alguien es dándole
hoy, para que tenga mañana…
El BANCO de la PLAZA, que así se llama, no recibe con corbata, sino con las
manos abiertas, y con un cuadro muy especial, de la fuente del pueblo, en la
que se refleja una nube con forma de bastón.


1 comentario:

Laura dijo...

Uy! pues no sabía que escribieras... a ver si resulta que al final: los que nos dedicamos a los ceros y los unos, tenemos un don para interpretar las letras. ;)

Me gusta tu relato, destila un cariño que se percibe en esa plaza del pueblo, en ese Banco de la plaza, en ese personaje que retrataste con tanta nostalgia.

Un abrazo N@no y gracias por pasar por mi blog ¡jo! muchas gracias!!. ;)