lunes, octubre 09, 2006

Un Cuento para Reflexionar

Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad, simplemente por el tiempo que toma realizarla.

Un buen ejemplo es el caso de un técnico que fue
llamado a arreglar una máquina muy grande y extremadamente compleja... una máquina que valía 12 millones de euros.

Sentado frente a la máquina, oprimió unas cuantas
teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato.

Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo.

Entonces encendió de nuevo la máquina y comprobó que estaba trabajando Perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y
se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- ¿Cuánto le debo? -preguntó.

Son mil euros, si me hace el favor

- ¿Mil euros? ¿Mil euros por unos momentos de trabajo? ¿Mil euros por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi máquina cuesta 12 millones de euros, pero mil euros es una cantidad
disparatada! La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El técnico asintió con la cabeza y se fue.

- A la mañana siguiente, el presidente recibió la
factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.


La factura decía:

- Servicios prestados:

Apretar un tornillo....................... 1 euro.

Saber qué tornillo apretar............ 999 euros.